Lucita, queria ser vedette por su abuela, tanto escuchar a Estrellita Castro, Lina Morgan etc, pues como que le picó el gusanillo. Un día se grabó para un casting, pero al mirarse en la pantalla, le gustó tanto imaginarse en un escenario, semidesnuda, que se puso, osea, que lo que le picó era otra cosa y empezó a tocarse, se tocó su coñito, se tocó sus tetitas, se toco el ojal, los glúteos, su gran y hermoso culo, ese culo que imaginaba con un tanga de strass y terciopelo,y se iba poniendo más y más. Se mojaba mucho, inténsamente hasta que su vientre se contraía… Le encantaba pensar que seria famosa y que tendría un campo de nabos esperándole en el camerino. Mientras se corría, pensaba en que había ncontrado su vocación, definitivamente.
