Sandra es la bibliotecaria de mi pueblo, una mujer medianamente madurita muy puritana y demasiado estirada. Por el pueblo corren rumores de que todo eso es fachada, que en el fondo es una mujer fogosa y muy dada al porno, pero eso solo de la puerta de su casa para adentro. El nuevo jardinero de ayuntamiento un pedazo hombretón negro la tiene catada desde que llegó y se enamorisqueado de ella, pero sera seguramente solo sexo. Y hasta que no se la ha clavado bien clavada en su coño de madurita no ha descansado. Ella encantada, claro, con toda esa butifarra dentro de su chocho, no para de gemir y de pedirle que se la hinque mas fuerte.
